Han vuelto las cruzadas


La propuesta de la Comisión Revisora del Código Penal recomendando la despenalización del aborto eugenésico y por violación ha ocasionado que las voces de nuevos cruzados se hayan alzado con fiereza. A la manifestación convocada por los diferentes colectivos de mujeres para pronunciarse a favor de que la recomendación de la Comisión se mantenga para que llegue al pleno del congreso, le salió en bloque una contra manifestación convocada por los grupos conservadores, mal llamados "provida", que con rosarios en las manos, pancartas con imágenes de fetos que representaban la muerte supuestamente impulsada por las prodespenalización y otras que decían "el Perú es de la Virgen María y los niños también", niños muy blancos y rubios por supuesto, los que para ellos y ellas son seguramente la fiel representación de la vida, dieron muestra de sus sostenidos argumentos. (1)

"Mañana te acuestas con cualquiera y lo legalizas eso," dice uno con furia, como si lo que estuviera en cuestión fuera el acostarse con una persona o dos o con cualquiera. Luego vemos que el problema para él no es el hecho de que aborten solamente, sino lo que esto les permitiría: "Lo que quieren es hacer de su vida una vida libertina". Entonces, para que ello no suceda es necesario que tengamos las mujeres las restricciones necesarias, ya que al no poder imponernos aquellos cinturones de castidad que utilizaban los antiguos cruzados para obligar a las mujeres a abstenerse sexualmente, cuando ellos iban a matar moros en nombre de la religión, estos modernos cruzados, también en nombre de la religión, consideran que la posibilidad de despenalizar el aborto, aún en estos casos específicos, les abre a las mujeres las puertas a su libertad sexual : "Si mañana mas tarde, mi hija se mete con cualquiera a la cama, la única solución va a ser, ah no, como puedo abortar, lo hago…" grita indignado el mismo hombre. Parece que es él que debe decidir sobre la sexualidad de su hija, de su hermana, debe tener la llave del cinturón y abrirla cuando lo juzgue oportuno y cuando las mujeres hayan dado muestras de obediencia y sumisión y se dediquen a las labores estipuladas para su género, como lo sentencia otro de los manifestantes: "Pero que se dediquen a hacer otra cosa, aunque sea a lavar ropa."

Por tanto, quienes defendemos nuestro derechos sexuales y reproductivos y nuestro derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida entramos en lo que uno de los radicales opositores señaló en relación a otra manifestante: "No es enferma, ella es prostituta y todas las prostitutas y machonas van a apoyar esa ley." En contraposición quienes no la apoyan, y que por supuesto bajo esa consideración están en la contra manifestación, son "madres abnegadas y fieles devotas". ¡Qué actual parece lo que se señala en "Jueces" en el Antiguo Testamento: "Adán no fue engañado, la mujer fue seducida y cometió la trasgresión. Pero se salvará por la maternidad, si mantiene con modestia la fe, el amor y la santidad." (2) La maternidad como salvación y purificación del pecado parece ser la excusa que está detrás de la imposición que pretenden hacer los hombres que están en el poder, porque sí, los que más han hablado en estos días de aborto y maternidad con doctas voces de expertos son hombres, que por supuesto también tienen derecho a expresarse sobre los puntos, pero sería tan necesario y democrático que hubiera más espacios para que las mujeres, sus voces, doctas o no, se expresen y hablemos sobre lo que sentimos como madres, como mujeres que quieren ser madres, como mujeres que no quieren ser madres, pues la maternidad no debería ser un destino inexorable.

Y mientras los colectivos de mujeres celebraban la pequeña victoria que se tuvo al mantener la Comisión Revisora su posición, una nueva acción, influenciada también por los sectores más conservadores, volvió a poner la discusión sobre nuestros derechos sexuales y reproductivos en el centro del debate debido al fallo del Tribunal Constitucional en relación a la distribución gratuita de los AOE (anticonceptivo oral de emergencia) en los centros de salud del estado. El tribunal, aceptando la demanda interpuesta por la ONG ALA SIN COMPONENDA, emite un fallo totalmente contrario al ya dado en el 2006 por el mismo tribunal.

Parece que en esta ocasión la influencia de los MIEMBROS HONORIFICOS RECTORES de la citada ONG ha sido decisoria y es que nadie podría oponerse a los argumentos de Yahve, Fuente del bien y Autor de la vida; Jesucristo, Redentor, Reconciliador y Vencedor del Mal; Espíritu Santo, Paráclito, Defensor de los Derechos Humanos; y de la única mujer que aparece en el mismo, María del Perpetuo Socorro, Abogada Nuestra y Señora de Todos los Pueblos (3), quienes lograron que algunos miembros del tribunal cambien de opinión, como declaró el vicepresidente del TC, Carlos Mesía:

"He cambiado de opinión. Un tribunal de justicia puede decidir 'problemas jurídicos' con apoyo en la ciencia si es que ésta se encuentra en capacidad de ofrecerle verdades indiscutibles e indubitables. Pero no es el caso... toda vez que aún se observa en el ámbito de la embriología un arduo debate sobre si tiene o no efectos abortivos."

No puede una sustraerse de la idea de estar en un mundo al revés, pues mientras el magistrado reclama aspectos científicos "recién descubiertos" en las indicaciones de las diferentes marcas de las pastillas que se expenden, lo que con sus subrayados en negritas son parte del fallo (4), el ministro de salud, que es médico de profesión, en un solitario combate desde el Consejo de Ministros dice totalmente lo contrario, que la píldora no es abortiva, que es anticonceptiva. Por eso hay que evitar, me parece, llamarla píldora del día siguiente y llamarla como se la conoce científicamente AOE, pues el lenguaje cuenta mucho como sabemos en la estructuración del pensamiento y en la creación de realidades.

Aunque el ministro de salud está como el llanero solitario en el Consejo, en realidad está acompañado de todas las voces e instituciones que en el mundo dirigen o coordinan las acciones sanitarias en los diferentes países, tales como la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y, en el caso del Perú, de quienes representan a los gremios de salud como el Colegio Médico y la Sociedad de Obstetricia y Ginecología.

Cabe resaltar que en una reciente conferencia de prensa en el Congreso, el representante de la OMS/OPS, Manuel Peña, señaló que existen más de 104 publicaciones actualizadas de reconocimiento mundial y rigor científico que dan cuenta de que la píldora de emergencia previene la ovulación y que no tiene un efecto en el endometrio, por lo tanto no es abortiva. Entonces no se explica como es que esta vez los argumentos científicos no se han escuchado. Parece que el poder de los miembros rectores es mucho mayor porque procedería de lo divino y cala más profundamente en los magistrados, llegando a tal nivel que incluso un magistrado generalmente ponderado como el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Javier Villa Stein, señale que la decisión del Tribunal Constitucional se ha realizado "conforme a las leyes divinas y de esa manera me parece que han fallado como corresponde. Me parece que guarda perfecta armonía con el derecho religioso, por decirlo de alguna manera, o eclesiástico." (5)

Tal parece que hemos vuelto a las épocas en que eran las leyes divinas las que regían y delimitaban nuestros comportamientos, lo que podíamos y no podíamos hacer, lo que nos podían hacer los hombres y las sanciones que romper el orden implicaba, nuevamente los rosarios se han implantado férreamente en nuestros ovarios. ¿Qué viene ahora? ¿Quemar a las feministas o a todas las mujeres que se opongan a este tipo de fallos que atentan contra sus derechos? ¿Arderán las brujas en el fuego purificatorio junto con las 65 mil pastillas que no se pueden distribuir y que podrían evitar 65 mil embarazos no deseados?

Por Rosa Montalvo Reinoso
madamrosa1@gmail.com
La Ciudad de las Diosas 

NOTAS
(1) Ver video de Felix Alvarez en
http://www.youtube.com/watch?v=UFyvJPfKuj4
(2) Timoteo, "Sobre el comportamiento de los hombres", 14,15

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