"La política no se interesa en las mujeres": Ana Sivia Monzón

 

Ana Silvia Monzón es socióloga y feminista. Actualmente coordina el Colectivo Voces de Mujeres. En esta entrevista se refiere a la exclusión histórica que sufren las mujeres guatemaltecas en los espacios políticos.

Califica de "retroceso" la ausencia de mujeres en el gabinete de gobierno y en la junta directiva del Congreso, que fue electa recientemente y señala que es necesario tomar medidas de mediano y largo plazo para revertir una estructura milenaria excluyente basada en un sistema patriarcal. Aboga por la aprobación de una ley de cuotas y las transformaciones del sistema educativo en donde se enseñe que la representación de todos y todas es fundamental.

- MMMP: ¿Cómo califica la representación y participación política de las mujeres en Guatemala?

- ASM: Las mujeres y la política históricamente han sido espacios excluyentes, la política  que se fue construyendo desde los griegos y la que conocemos como la democracia representativa, ha excluido a las mujeres por ser mujeres. Recordemos que el ágora griego era un espacio en donde se reunían los hombres que eran considerados ciudadanos, uno de los requisitos era que fueran propietarios. Las mujeres en ese tiempo no eran propietarias, muchos ni siquiera las reconocían como seres humanos completos, y esta idea me parece a mí que ha trascendido en la historia y se ha trasladado a todos los sistemas políticos.

De manera entonces que las mujeres y la política, y su representación, ya trayendo el caso a Guatemala, pues sigue más o menos ese mismo patrón. Ha sido bastante difícil para las mujeres ingresar a la política. Recordemos que las mujeres llegaron mucho más tarde que los hombres a ejercer derechos cívico-políticos, la ciudadanía se dio hasta 1945, y hasta el año 1965 de manera universal. Además, cuando se otorgó el voto de manera universal ya eran momentos en los cuales se estaban cerrando los espacios políticos para toda la sociedad, no sólo para las mujeres. Las mujeres en Guatemala no hemos tenido la oportunidad de practicar, de ejercer nuestra ciudadanía, y eso hace también más difícil nuestro ingreso, nuestra permanencia y nuestra promoción dentro de la política.

 
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"Un sistema político que no toma en cuenta la visión de las mujeres, sus necesidades y sus intereses, no está completo." FOTO LA HORA: JOSÉ OROZCO

Creo que en términos generales, esa presencia de las mujeres en la política, esa exclusión, se va matizando mucho más en el caso de mujeres del área rural, de mujeres indígenas o de otros pueblos. También tiene una fuerte connotación de clase, la política se practica mediando mucho el dinero, y las mujeres por lo general son más pobres que los hombres. Entonces, son como muchas condiciones que hacen que esa representación siga siendo mínima, si tomamos en cuenta que las mujeres somos la mitad más uno de la población.

- MMMP: ¿Cuáles son las principales causas que provocan que las mujeres estén subrepresentadas y ocupen muy pocos espacios en los puestos de toma de decisión?

- ASM: Las razones siguen siendo cuestiones de cómo se hace política en Guatemala. Volvemos de nuevo a estas condiciones de clase, de etnia, de lugar geográfico, de la estructura y el funcionamiento del sistema de partidos políticos en Guatemala. Hay barreras históricas, sociales, económicas, culturales, y barreras legales; y cuando me refiero a la legal, no es que la ley prohíba que las mujeres participen, pero tampoco facilita que las mujeres lo hagan.

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"La política no le habla en su lenguaje a las mujeres, no se toman en cuenta sus necesidades, demandas y sus intereses." FOTO LA HORA: JOSÉ OROZCO
 
Me gustaría enfatizar en las barreras culturales; en términos simbólicos, no se les da autoridad a las mujeres. Para ser "representante de" se necesita que las personas sean autónomas, y las mujeres hemos sido socializadas en la dependencia, y no se les da esa calidad de representación a sí mismas y a otros. Incluso, en 1998 la representación legal de las mujeres casadas, la ejercía el esposo, no la esposa. Realmente tenemos muy poco tiempo, si lo vemos a la luz de la historia, de espacios y de construcción cultural para que las mujeres se sientan con el derecho a representar a otros, y que los otros les den esa autoridad a las mujeres. No se cree en las palabras de las mujeres, no se les reconoce, salvo si son excepciones (...) Todavía nos cuesta muchísimo pensar que muchas mujeres tienen esas capacidades y esos derechos.

- MMMP: ¿Qué papel juegan los estereotipos y los roles históricamente asignados a los hombres y a las mujeres?

- ASM: Derecho, esa construcción cultural de la que ya hablaba, tiene que ver con qué se entiende que es un hombre y qué se entiende que es una mujer en una sociedad determinada. Entonces todavía la pareja, la familia, la comunidad, la nación, se construyen según el estereotipo del hombre proveedor, del hombre activo, del hombre que dirige, del hombre que tiene la visión estratégica, del hombre que planea y que se arriesga; y de una mujer pasiva, que está esperando que le den directrices, dependiente, sumisa, que no toma riesgos. Entonces esa construcción cultural es muy fuerte, de manera que permea todos los espacios sociales. Y esto también se expresa en la política, pues algunas mujeres están llegando, pero de nuevo las relegan a temas exclusivos de mujeres. Por eso son tan excepcionales algunas de las mujeres que conocemos en política que se han atrevido a incursionar en otros espacios, tal es el caso de Nineth (Montenegro) por ejemplo, que tal vez es de los más emblemáticos, de atreverse a hacer una auditoría a instituciones como el Ejército que son intocables. Todavía esos estereotipos están muy presentes, es una lucha muy fuerte para las pocas que logran llegar.
 
Jueves, 12 de Noviembre de 2009
Entrevista
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"Mientras las mujeres han venido avanzando en los espacios públicos, aún con las inequidades y dificultades, los hombres no han hecho lo mismo en el espacio privado." FOTO LA HORA: JOSÉ OROZCO

Mientras las mujeres han venido avanzando en los espacios públicos, aún con las inequidades y dificultades, los hombres no han hecho lo mismo en el espacio privado. De manera que ellas continúan recargadas con las tareas domésticas y el cuidado de niñas, niños, ancianas/os, enfermas/os, cuidados que le son asignados por su rol genérico. De manera que su participación política, las que se atreven, conlleva un costo físico y emocional adicional.

- MMMP: ¿Cómo influye en la sociedad guatemalteca esta subrepresentación femenina?

- ASM: No estamos cumpliendo uno de los requisitos básicos de la democracia que es la representación de todos los intereses, de todas las necesidades y las demandas. Entonces por supuesto que un sistema político que no toma en cuenta la visión de las mujeres, sus necesidades y sus intereses, no está completo. Estamos ante una visión sesgada, una visión parcial que no está tomando lo mejor de quienes la conforman. Con esto no queremos decir que las mujeres son absolutamente diferentes de los hombres, pero sí que ellas tienen otras experiencias que deben ser tomadas en cuenta, y deben ser tomadas en cuenta, porque ellas son también ciudadanas. En ese sentido, merecen, en primer lugar, por esa calidad, que sus voces sean escuchadas, que sus planteamientos sean tomados en cuenta, que sus ideas sean llevadas a las instancias en donde puedan cuajar. Por eso me parece que tenemos todavía una democracia de baja calidad, porque es una democracia, un sistema político, que está todavía muy parcializado en su representación y su quehacer.

- MMMP: ¿Qué opinión le merece que en la recién electa junta directiva del Congreso no se haya elegido a ninguna mujer, situación que se repite en el gabinete de gobierno y en la CSJ?

- ASM: La verdad es lamentable, venimos en un proceso más bien de retroceso. Si nos situamos un poco en estos 24 años que tenemos de retomar el sistema democrático formal, a partir de 1985 con Vinicio Cerezo, vemos que la presencia de las mujeres, si lo comparamos con el esquema anterior, fue impactante porque empezaron a haber funcionarias de alto nivel. Luego un poquito entre la transición de los acuerdos de paz, el primer período de gobierno, más o menos ahí a finales de 1980 e inicios de los 90, la presencia las mujeres empezó a ser más significativa. Además, a la par venía también un movimiento de mujeres que amplió muchísimo la noción de los derechos políticos de las mujeres, y eso es un factor muy importante que luego contribuye también a explicar por qué en las mujeres ha ido creciendo esta necesidad y esa exigencia por participar y ser tomadas en cuenta.

Vemos que el ritmo de crecimiento de la representación de las mujeres que venía aumentando, en los últimos dos períodos sobre todo, ha venido en retroceso. En el gabinete de gobierno actual, con la salida de la señora Ana de Molina, nos quedamos sin ninguna mujer a alto nivel. En la Corte Suprema de Justicia, a pesar de todo el trabajo político que hicieron organizaciones como Convergencia Cívico-Política, MOLOJ y otras, insistiendo siempre en la necesidad de tomar en cuenta a las mujeres, no porque las mujeres sean mejores, pero sí porque tienen el derecho, se incluyó solamente a una mujer. Además había muchísimas mujeres, algunas de ellas muy bien calificadas, muchísimo más que quienes quedaron finalmente. Estos son factores que hay que tomar en cuenta.

Y en el Congreso, particularmente, que si bien ahora hay un número mayor en términos absolutos -son 19 diputadas- en términos porcentuales eso todavía nos coloca en los lugares más bajos de Centroamérica, ya no digamos de América Latina y del mundo. Es ahí donde una se pregunta ¿Cómo es eso después de 24 años de presencia de las mujeres en la vida democrática, de estar acostumbrándonos a esa noción de derechos políticos de las mujeres? Realmente es un retroceso, porque si antes no teníamos esa difusión y un mayor conocimiento sobre los derechos de las mujeres, y se había logrado un poquito más, y ahora que tenemos todo esto, incluso ya hay otros instrumentos a nivel internacional, entonces ¿por qué estamos más bien en retroceso? Yo creo que el caso del Congreso sí es realmente dramático.

Me parece a mí que si existiera una ley de cuotas, que muchas veces la gente lo confunde con privilegios, la situación mejoraría. Se ha insistido muchísimo en que las cuotas son un mecanismo temporal. Temporal quiere decir que pueden durar un año, o pueden ser 100 años de acuerdo a cómo vaya evolucionando la sociedad. Si nuestra sociedad machista no evoluciona es también responsabilidad de todas y todos, entonces me parece que hay una necesidad de que se regule, por ejemplo, que en la junta directiva del Congreso siempre deba existir una representación de mujeres y de indígenas, porque si no, siempre van a haber 20 mecanismos y 20 razones para que no estén presentes.

- MMMP: ¿De qué forma la subrepresentación femenina influye en la calidad de la democracia de un país?

- ASM: Es una democracia de baja calidad, porque no está cumpliendo los requisitos básicos que son la representación de quienes componen la sociedad. En este caso nosotros estamos muy lejos de cumplir uno de los requisitos. Muchas veces se acusa a las mujeres de que no les interesa la política, pero el asunto es que la política no se interesa en las mujeres. La política, vamos a tomarlo así como un ente abstracto, no le habla en su lenguaje a las mujeres, no se toman en cuenta sus necesidades, sus demandas y sus intereses, sino que los intereses van por otro lado. Yo creo que no hay mecanismos o formas para que las mujeres se identifiquen con esa forma de hacer política. Es la forma y el contenido de la democracia lo que está en juego, y los mecanismos que están hegemonizando, están excluyendo de hecho a las mujeres.

- MMMP: ¿Qué otras medidas deben implementarse en el corto y largo plazo para lograr la equidad en la representación política de hombres y mujeres?

- ASM: Yo creo que los mecanismos necesariamente todos son de mediano y largo plazo. Remontar una estructura milenaria, que es un sistema patriarcal, que está construido y se reproduce en función de la llamada superioridad masculina y la inferioridad femenina, remontar una estructura así no se va a lograr con cuestiones de corto plazo. Entonces me parece que ya se ha insistido, por ejemplo el tema de las cuotas, que es sólo un mecanismo que no puede estar aislado de procesos educativos, de acceso de las mujeres a la educación propiamente, pero también al mercado laboral, a que se le den más responsabilidades en todos los niveles. No puede estar divorciado el planteamiento de las cuotas sin que haya cambios en los contenidos que se enseñan en las escuelas, en las universidades. No puede estar aparte de la forma como son representadas las mujeres en los medios de comunicación.

Como mecanismos más concretos, el de las cuotas podríamos decir que es de los más inmediatos, pero que si no está acompañado de lo demás, pues aquí nos vamos a pasar más de 100 años tratando de avanzar. Porque ya vimos cómo 24 años en la historia política no son nada, y cómo de un período de relativo ascenso de las mujeres, ahora estamos en franco retroceso, en términos numéricos, porque yo creo que también es importante para hacer un balance, señalar que sí ha habido avances, ha habido situaciones inéditas de mujeres indígenas que son alcaldesas, de más mujeres en los consejos de desarrollo. Es decir, que las mujeres sí están incursionando, pero siempre hay como un techo de cristal en los niveles en donde se percibe poder y ahí no van.

También es necesario generar coordinaciones, vínculos, entre las mujeres. Ni sólo las mujeres que ya están electas en el Congreso o que son funcionarias pueden solas, ni los movimientos de mujeres afuera pueden empujar las demandas si no tienen ese apoyo. Entonces creo que ahí también estamos a mediano plazo, lograr esos niveles de coordinación, de interlocución, para que los derechos de las mujeres avancen.

- MMMP: ¿Existen ejemplos de estrategias, acciones y políticas públicas que se hayan implementado en otros países y hayan aumentado la participación y representación política de las mujeres?

- ASM: En general, creo que son las cuotas las que han permitido que las mujeres avancen. Esto ya se dio en Noruega, en los países nórdicos, que muchas veces la gente se asombra por la representación de las mujeres. Pero eso no se logró por generación espontánea, sino que esa fue una decisión política, resultado de la unión de las mujeres en alianza y de algunos hombres para que sucediera. Y esto es un proceso relativamente reciente, no tiene ni un siglo. Entonces me parece que medidas concretas a nivel legal son necesarias, y es lo que en otros países ha permitido el avance.

Luego es importante implementar otro tipo de cuestiones que permeen los sistemas educativos, esto es básico. Si a los niños y niñas les enseñamos desde el inicio que la representación de todos y todas es fundamental, y les enseñamos que es normal que todos y todas seamos tomados en cuenta, que tengamos las mismas posibilidades, es un punto de partida.
 


Entrevista DE FRENTE: Ana Silvia Monzón, del Colectivo Voces de Mujeres
"La política no se interesa en las mujeres"

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