Besos subversivos



"Ser homosexual no es un delito" (1), gritaba a voz en cuello y repetidas veces un militante del Movimiento Homosexual de Lima, mientras era arrastrado por un grupo de policías que intentaban sacarlo de la Plaza de Armas alegando que cumplían la ley al ser considerada ésta zona rígida, es decir un espacio en el que no pueden darse manifestaciones, protestas o marchas. Es que la convocatoria del Movimiento Homosexual de Lima a una besada pública llamada "Besos contra la homofobia" en celebración del 14 de febrero, día del amor o de la amistad como también se lo conoce ahora, para llamar la atención sobre la existencia de personas que no son heterosexuales y que también se aman y tienen derecho a la expresión sexual emocional, que por cierto no sólo es el acto sexual, sino también la expresión de ternura y cariño, fue salvajemente reprimida al ser considerada por las fuerzas policiales una alteración al orden público. Cabe mencionar que normalmente muchas parejas heterosexuales se besan en dicha plaza, se abrazan, se apapachan, arrumaquean y en ocasiones con mucha vehemencia, lo que suele ser visto sin ningún reproche por las fuerzas policiales, o por la gente que camina por la plaza o se sienta en las escalinatas de la Catedral de Lima, salvo quizá alguna ancianita cucufata. Y es que el hecho de que Pablo ame a María y la bese o que Juana abrace a Mario entra dentro de los cánones de lo considerado "normal".

Un aproximado de 30 policías con escudos protectores atacaron con fuerza desmedida a quienes se habían besado o simplemente estaban abrazados o caminaban por el lugar, selectivamente, persiguiéndolos incluso en galerías y tiendas, como fue denunciado por las personas agredidas. "Me sacaron de la tienda y me han seguido agrediendo," (2) dice una joven, mostrando las marcas de los dedos en los brazos, mientras otra que preguntaba por qué esa violencia recibió como respuesta golpes en el rostro que dejaron claras huellas.

Una chica joven rueda por las escaleras (3) después de ser empujada por el policía, que sale desde atrás, un acto protervo de cobardía, que fácilmente pudo tener consecuencias mucho más graves, e incluso mortales, si por desgracia la chica se golpeaba la cabeza o se rompía la nuca. ¿Quién dio la orden para que actuara así la policía? ¿Fue de motu propio como podría desprenderse de las excusas dadas por los jefes policiales y su promesa de individualizar los casos? Lo cierto es que la rabia con la que actuaron los miembros de la Policía no es más que un indicador de la homofobia que existe en la sociedad y en los cuerpos policiales, esa aversión a quienes incumplen el mandato heterosexual, el odio a quienes rompen la heteronormatividad impuesta, el terror que generan en la sociedad las disidencias sexuales.

Se está hablando de sancionar a los responsables directos de los hechos y de la violencia, lo que debe hacerse sin duda, pero eso fácilmente nos puede llevar a dejar de lado que lo sucedido el sábado es también la expresión del habitus homófobo instalado en nuestras sociedades, es decir de las estructuras mentales que tenemos, de las disposiciones adquiridas producto de un aprendizaje en una sociedad de heterosexualidad normalizada. "No me interesa, no me interesa," repite un policía al ser increpado por su actitud por una manifestante, con la pregunta de que si conocía el reglamento de la Policía que decía que debía proteger a la ciudadanía.

Las expresiones eróticas de los y las disidentes sexuales han sido y siguen siendo deslegitimadas socialmente por ser lo disruptivo, lo que irrumpe e increpa y cuestiona al sistema heterosexual y su ordenamiento, son subversivas al enfrentar el poder que oprime y reprime, reclamando otras formas de vivir la sexualidad. La manifestación del sábado es un esfuerzo de visibilizarse, ya no sólo desde las propuestas o demandas o deseos, sino que poniendo el cuerpo, diciendo presente, colocándose en el punto de riesgo, reclamando su derecho a existir, a ser en el espacio publico, y eso es lo que parece no se perdona y se expresa en la represión policial. "Querían desaparecernos," dice otra manifestante.

Es interesante también señalar que se han alzado muchas voces denunciando estos hechos, lo cual de todas maneras es una buena señal que nos indica que algo se avanza en la aceptación de la diferencia, que nos volvemos más tolerantes, lo que nos da un poquito de esperanza. Además es importante que la alcaldesa de Lima se haya pronunciado contra los hechos, manifestando que propondrá una ordenanza contra la discriminación sexual dirigida a evitar que estos hechos se repitan. Pero pese a la buena voluntad manifestada por la alcaldesa, sus declaraciones posteriores parecieron borrar con el codo lo que hizo con la mano como reza el adagio popular. "Las personas, hombres, mujeres y personas de orientación no heterosexual pueden hacer expresión de sus afectos, pero siempre con respeto a la opinión pública y a los espacios públicos rígidos como la Plaza de Armas, la Catedral y el Palacio de Gobierno,"declaró. (4) ¿Qué incluirá el respeto a la opinión pública? una puede preguntarse.

Opiniones como la que formuló el periodista deportivo Philip Butters y que podría considerarse que recogen lo que sienten determinados sectores de la opinión pública, expresiones imbuidas de homofobia ¿entrarán dentro del "respeto a la opinión pública" que se reclama a las parejas de gays o lesbianas? "Yo te digo una cosa, así para terminar," le dijo Butters a Q'antu Madueño, activista del MOHL, "yo por la mañana voy al nido de mi hija y si veo a dos lesbianas u homosexuales chapando les pido por favor que se vayan a la primera y segunda, a la tercera ya los estoy pateando." (5) Violentar los derechos de unas personas, utilizar la violencia delante de su hija le parece más aceptable a este señor. Y es que la histeria homofóbica y quizá los propios miedos pueden ser escondidos fácilmente cuando se habla de la protección de la infancia, cuando se la pone de escudo.

Otra vez se hace necesario recalcar que estamos viviendo en una sociedad que hipócritamente pone los niños y niñas por delante, mientras no se inmuta por los feminicidios que dejan tantos niños y niñas en orfandad o por el aumento de la trata de niñas y adolescentes que crece y crece, sin que nadie se proponga luchar contra un caficho que se lleva a una niña indígena para prostituirla o a un gringo que viene a hacer turismo sexual, o quiera quemar una iglesia al descubrirse el abuso sexual de algún cura pederasta.

En estos días se han hecho evidentes también algunas visiones sobre las disidencias sexuales, que intentan ser políticamente correctas, expresiones que dan cuenta de que mientras las expresiones de amor o afecto entre dos personas del mismo sexo se den entre cuatro paredes, mientras no se expresen públicamente, podrían ser aceptadas más fácilmente por la familia o por las amistades, porque como se dice, Dios perdona el pecado pero no el escándalo. Mientras más se parezcan las parejas del mismo sexo a las heterosexuales, mientras menos disenso frente a la norma se evidencie, entonces más serán aceptadas, serán menos condenadas. Muchas veces los actos de violencia que se cometen contra las personas LGTB se justifican por sus supuestos malos comportamientos, igualito como se justifican las acciones de violencia contra las mujeres, porque si un punto de encuentro tiene la homofobia y el sexismo, que en realidad son parte de lo mismo, es la violencia.

Lo que ha quedado claro en estos días en que unos besos fueron el detonante de algunas de la más cavernícolas expresiones de intolerancia es lo mucho que hay todavía por andar en el combate contra la discriminación en todas sus formas, contra el sexismo tan presente en nuestro cotidiano, y en la conquista de una democracia para todas las personas. No es un delito ser homosexual, no lo es, lo que es un delito es la discriminación.

Notas:

(1) http://www.youtube.com/watch?v=kGjdYcWE7lY

(2) http://www.youtube.com/watch?v=KXQ0DQf1Hlw

(3) http://www.youtube.com/watch?v=KXQ0DQf1Hlw

(4) "Villarán anunció ordenanza contra la discriminación por orientación sexual", El Comercio, 14 de febrero del 2011. http://m.elcomercio.pe/lima/713623/noticia-villaran-anuncio-ordenanza-co...

(5) "Las declaraciones de Philip Butters y la homofobia", enviado por Danae, 15 de febrero del 2011, Lamula.pe, http://lamula.pe/2011/02/15/philip-butters-y-la-homofobia/1542

Por Rosa Montalvo Reinoso

madamrosa1@gmail.com

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